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Historia de Icaño
Recientemente se comenzó a difundir en formato pdf la Historia de Icaño, libro editado por la Comisión Municipal de
Icaño, departamento Avellaneda.
Refinadas civilizaciones, con un arte comparable a los de Creta o
Troya, habitaron esta región hace más de 3.000 años. Se las
considera desaparecidas, pero otros pueblos heredaron sus culturas.
Ya los pueblos Tonocotés, de ascendencia amazónica, fueron
encontrados por los españoles habitando el lugar hacia el año 1546.
Los Tonocotés eran sedentarios, agricultores, hábiles pescadores y
recolectores. Cultivaban el maíz, zapallo y frijoles o judías.
Sembraron en terrenos cercanos a los ríos, para así utilizar el
fértil limo que dejaban los desbordes de las aguas al retirarse tras
su crecida anual.
Más tarde los investigadores franco-alemanes Emilio y Duncan Wagner,
determinarían que no se trataba de salvajes nómades, sino parte de
una cultura extendida por todo el continente, capaz de crear
refinadas expresiones artísticas. De acuerdo con dataciones
refrendadas por el eminente antropólogo, historiador y arqueólogo
Alberto Rex González, los aborígenes argentinos tienen una
antigüedad no menor a los 11.000 años.
Toda esta rica historia ha sido prácticamente borrada durante siglos
de la educación oficial argentina, por considerar que únicamente
valen los hechos protagonizados por los “blancos” (europeos).
Pese a ello, hemos avanzado en la investigación histórica para
recuperar lo posible del pasado antiguo, pero también aceptar y
consolidar las tradiciones más recientes.
El magnetismo de este pueblo atrajo a personajes singulares
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Portada del libro |
como el Conde del Castaño, magnate miembro de la familia porteña de
los Anchorena, quien eligió esta comarca para sus últimos años de
paz, o los Bercoff, que pusieron a principios del siglo XX uno de
los que fuesen primeros cinematógrafos de la provincia y proveían
desde su fábrica de muebles electricidad al pueblo.
Como presencia cósmica de los aborígenes, permanecen las Trincheras,
que la cultura europea asimiló con el Carnaval, pero poseía
originalmente, al parecer, un hondo sentido ritual.
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